La economía argentina creció 4,4% en 2025, pero se contrajo en el último trimestre

Si bien la economía trepó, sobre el cierre del año pasado se observó una nueva desaceleración, a la vez que preocupa la heterogeneidad sectorial y su impacto negativo en materia de empleo.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Argentina cerró el año 2025 con una recuperación del 4,4 %, revirtiendo la caída del 1,3 % registrada en 2024, según el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Sin embargo, los datos del cuarto trimestre muestra desaceleración, la actividad avanzó apenas un 0,6 % respecto al trimestre anterior, evidenciando un marcado agotamiento del impulso económico inicial.

Según las estadísticas oficiales, el PBI no solo recuperó las caídas de los dos años previos, sino que marcó un máximo real desde el inicio de la serie (2004). Valuado en dólares, el país generó unos u$s680.663 millones aproximadamente.

Durante la primera mitad de 2025, el país vivió un respiro económico con expansiones interanuales que superaron el 6 %. No obstante, el segundo semestre estuvo marcado por tensiones cambiarias, la incertidumbre política de las elecciones legislativas de octubre y la pérdida del poder adquisitivo de los hogares, factores que frenaron el ritmo de crecimiento hacia el cierre del año.

El informe que difundió el Indec mostró qué el mayor impulso interanual vino de las Exportaciones, con un 10,9%. En cuanto al resto de los sectores de la actividad destacaron Intermediación financiera (17,2%), Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (16,1%) y Pesca (10,6%).

Con respecto al incremento trimestral crecieron las Exportaciones (5%) y el Consumo privado (1,7%). A contramano se ubicó el Consumo público (-1%) y la Formación bruta de capital fijo (-2,8%).

De acuerdo con los datos del organismo Nacional, en el último trimestre de 2025 el PBI fue 2,1% superior al del mismo período de 2024. Esto significó la segunda desaceleración consecutiva del crecimiento en términos interanuales. Los dos sectores con mayor peso en el producto, la industria y el comercio, sufrieron en el último trimestre de 2025 una caída interanual del -5% y -2,2%, respectivamente.

Los números del 2025

En el acumulado anual, la demanda global avanzó un 8,9%, impulsada por un salto del 27 % en las importaciones y un crecimiento del 7,9% en el consumo privado. Sin embargo, la foto del cuarto trimestre es más austera: la inversión (formación bruta de capital fijo) cayó un 2,8% y el consumo público retrocedió un 1% en comparación con el tercer trimestre.

Estas cifras reflejan el impacto de la política económica actual, donde la oferta global se expandió un 8,8 % anual, pero el consumo público se mantuvo prácticamente congelado con un avance de apenas el 0,2%.
Sectores con altas y bajas

Por el lado de la oferta destacaron intermediación financiera (24,7%), Explotación de minas y canteras (8%) y Hoteles y restaurantes (7,4%). Caso contrario estuvieron Pesca (-15,2%) y Hogares privados con servicio doméstico (-1,1%).

En precios corrientes, el consumo privado fue el componente más importante de la demanda con el 70% del PIB, quedando por debajo la Formación bruta de capital fijo (16% del PIB), las Exportaciones (15,6% del PIB) y el Consumo público (14,9% del PIB).

De acuerdo con los ultimos informes, en el último trimestre de 2025 el PBI fue 2,1% superior al del mismo período de 2024. Esto significó la segunda desaceleración consecutiva del crecimiento en términos interanuales.

Perspectivas para 2026

Para el año en curso, el consenso de economistas consultados por el Banco Central (BCRA) proyecta un crecimiento del 3,4%. No obstante, el inicio de 2026 está marcado por el sesgo contractivo de la política monetaria del gobierno de Javier Milei, lo que genera dudas sobre la velocidad de la recuperación del crédito.

Desde el sector privado, señalan que, si bien el sector exportador y la inversión extranjera seguirán traccionando, el equipo económico podría verse obligado a moderar la dureza monetaria para evitar que la actividad se estanque definitivamente.

Por primera vez, el crecimiento no se traduce en más empleo. Los puestos de se destruyeron en la industria y en la construcción, las dos actividades más golpeadas desde que Milei es presidente.

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