Central ganó un duro partido, que terminó con dos de sus jugadores rivales internados

Central madrugó a Instituto, pegó primero, después cuidó lo que había encontrado en la primera jugada y al final se quedó con el premio mayor en el debut del Chulo Rivoira como técnico auriazul: los tres puntos y una victoria que vale oro, por la necesidad que tenía el canalla de volver a sumar de a tres, por el rival (de ganar los cordobeses quedaban primeros) y  porque le permitirá transitar una semana en calma, con todo lo que eso significa en el búnker centralista.

Rescatada la importancia de los tres puntos, hay que reparar en el hecho de que fue una victoria tan necesaria como sufrida, porque la Gloria lo exigió en todo momento, al punto que en el complemento le robó el balón al equipo de Rivoira y lo puso en serio apurtos en varios pasajes de esa etapa.
 
Aquella jugada en el amanecer del partido, al minuto, en que José Shaffer envió un centro desde la izquierda, que Lentini no pudo despejar, y el balón le quedó boyando en el área al delantero Antonio Medina, que puso el 1 a 0 luego de que rebotara en un defensor, le dio no sólo una ventaja inesperada por entonces sino también tranquilidad para menejar el desarrollo del partido en el debut del Chulo Rivoira en el banco auriazul.

Un equipo que cambió, en parte, la cara respecto a lo que se había visto con Merlo, porque tuvo más de volumen de juego, atacó mucho por las bandas, con los laterales que trepaban permanentemente, y sobre todo tuvo una gran actitud a la hora de disputar el balón. Aunque repitió viejos vícios a la hora de recuperar el balón, en que las líneas quedan muy largas, y quedó expuesto en más de una oportunidad.
 
No obstante, en la primera etapa, Central fue el que manejó el balón y que tuvo el predominio de las acciones, pero además de no tener precisión de tres cuartos de cancha en adelante por momentos fue un equipo largo, al punto que sufrió con las aproximaciones de los corodobeses al arco defendido por Broun.

La más clara por esa vía llegó a los 17′, cuando Factura Broun salvó en dos ocasiones en la misma jugada. Primero ante el remate de Lentini, que exigió una notable reacción del uno, y después ante la entrada de Bergese en el rebote.

En medio de eso, Central estuvo a punto de aumentar en un par de ocasiones, luego de presionar en la salida del arquero Carranza, y un remate del Turco Zarif que se fue por poco por arriba del travesaño.

En el complemento, Central perdió el medio, y la Gloria empezó a pesar más en el partido, a manejarle el balón y a llegar seguido al arco de Broun. Entre ese dominio visitante y la velocidad de Bergese empezó a complicar al fondo canalla, que mostró algunas dudas y que sufrió más de la cuenta ante un Instituto que lo exigió mucho y que tuvo varias situaciones.

Al punto que Instituto tuvo varias chances como para no volverse a Córdoba con las manos vacías, mientras que Central en el final contó con un par de chances como para ampliar el marcador, pero no las pudo terminar bien, como un par de buenas contras que dilapidó o el cabezazo de Toledo, a los 31′, que quedó en la terraza del arco.

Los tres puntos quedaron en Arroyito y a esta altura ese es el valor más trascendente que debe rescatar Central en el balance de esta noche ante un rival que hizo méritos como para quedarse con algo. Para la próxima quedará apuntalar todas las cosas que el equipo deberá mejorar en todas sus líneas (especialmente en al contención y en la última línea) para los próximos encuentros si quiere ser protagonista y pelear por el ascenso que lo devuelva lo más rápido posible a primera división.

(inforosario)