El adiós a Eliseo Subiela, el director de «Hombre mirando al sudeste»

Tenía 71 años y estaba trabajando en una nueva película.

En la madrugada de hoy falleció en San Isidro el director de cine Eliseo Subiela, a los 71 años. La información fue confirmada por el cineasta Gabriel Arbós, directivo de la asociación Directores Argentinos Cinematográficos y amigo de Subiela. También confirmó que, por pedido de la familia, sus restos serán velados por sólo una hora, mañana entre las 11.30 y las 12.30, en el cementerio Jardín de Paz, en Pilar.
Subiela, que alternaba su trabajo de guionista y director con la docencia -dirigía su propia escuela de cine-, supo introducir al cine argentino, a través de sus películas, elementos fantasiosos y de ciencia ficción. Algunos ejemplos de ello, que se estrenaron en diferentes décadas, son Hombre Mirando al Sudeste (1986), que tuvo repercusiones a nivel internacional, y El lado oscuro del corazón (1992), de la que se hizo una secuela en 2001. A lo largo de su carrera, se adaptó a los distintos formatos del cine, lo que lo llevó a realizar películas en formato digital. Actualmente se encontraba trabajando en un nuevo filme, cuyo título provisorio era Corte final.
En septiembre pasado le concedió una entrevista a Clarín. En ese entonces, había salido de un infarto y, ya recuperado, decidió embarcarse en un nuevo proyecto: la filmación de Corte Final, una película que describió como un homenaje a la pantalla grande y que iba a tener como protagonistas a Miguel Angel Solá y Selva Alemán.
Cuando se le preguntó durante la entrevista sobre su estado de salud, Subiela respondió: “(Estoy) mejor que hace veinte años. El infarto fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida. Tuve la suerte que no han tenido otros colegas como Fabián Bielinsky, que fue asistente mío en No te mueras… Es un trabajo insalubre, el cine. Yo entendí la señal y cambié todo, hago actividad física…”. Y confesó haberle “perdido el miedo” a la muerte, un tema recurrente en varios de sus films.
Otro de sus planes para el próximo año era dirigir una obra teatral original de su autoría. “Es un libro original que se llama La vida real. Es una historia sobre dos actores de una película argentina de los años 40’ que aparecen en un cine que se acaba de cerrar. Y aparecen en el escenario sin saber por qué. Finalmente se plantean de dónde vienen, adónde van y para qué están ahí, que son las preguntas que nos hacemos todos. Parece un dramón pero es divertida también”. (Clarín)

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