El «Rojinegro» volvió a caer de visitante y cerró una mala campaña

La Lepra se despidió con un tropiezo ante el Lobo y su técnico dejó supeditada su permanencia en el club al «proyecto deportivo». Los goles del ganador, el debutante Nicolás Ortiz a los 43’ del primer tiempo y Bonifacio a los 37′ del segundo. Los rojinegros le pusieron fin a una campaña muy pobre

Newell’s cerró la Superliga de primera división con una derrota a manos de Gimnasia de La Plata, que volvió a celebrar luego de nueve fechas sin hacerlo. En el Bosque, el conjunto mens sana se impuso por 2 a 0 y le dejó un amargo sabor en el final a la Lepra, que sumó una preocupación: De Felippe puso en duda su continuidad.

Los goles de la victoria del Lobo fueron obra de Nicolás Ortiz (hijo del DT interino, el Indio) a los 43 minutos del primer tiempo y de Ezequiel Bonifacio a los 38’ del complemento. No hubo expulsados ni otras incidencias.

El equipo ñubelista no supo aprovechar su momento y pagó caro sus descuidos defensivos. De hecho, el primer tanto llegó cuando el rojinegro mejor estaba y Leal acababa de fallar un gol imposible debajo del arco, tras una jugada colectiva de colección (la única conexión certera de la noche).

Muchos jugadores de la Lepra parecieron sentir el esfuerzo del jueves ante Paranaense. Figueroa y Fertoli no aparecieron en toda su dimensión, los volantes centrales nunca aportaron claridad. Y Leal quedó muy solo arriba, sin abastecimiento futbolístico y cayendo en numerosas ocasiones en offside.

El local tuvo fue superior a la hora de la tenencia del balón, pero nunca pudo exhibir una superioridad abrumadora. El primer tanto fue producto de una pelota detenida de Faravelli desde la derecha y fue Nicolás Ortiz quien empujó el balón sobre el segundo palo. Así se fueron al descanso.

En el complemento, Alexis Rodríguez entró por Varela (pasó Sills al fondo) para darle a la Lepra más peligrosidad en el ataque. A los 8′, un pase de Rivero dejó mano a mano a la Pantera con Arias, pero el lusitano la pinchó suavemente y el arquero contuvo el balón.

Joaquín Torres y Denis Rodríguez también entraron desde el banco, pero el rojinegro nunca halló la lucidez en la gestación para herir al adversario, que fue viendo cómo pasaban los minutos hasta que pudo liquidar el pleito luego de una pérdida de balón propia que selló Bonifacio. Con ese grito se acabó la historia.

La campaña ñubelista lejos estuvo de ser buena: juntó apenas 30 puntos en 27 fechas y perdió tres de los últimos cuatro que jugó. Con De Felippe nunca pudo ganar fuera del Coloso.

El Lobo, por su parte, se arrimó a los 27, pero al menos cerró antes del fin de la Superliga la racha de dos empates sucesivos y nueve encuentros sin éxitos. (Rosario 3)