Rumbo a las generales

Resulta académico pero mucho más socialmente atractivo, observar cómo los todopoderosos gobernantes y sus lugartenientes en la política, diseñan estrategias a los fines de seducir para conseguir su preciado voto, a quienes hasta hace diez minutos no pocos ignoraban, cuando no despreciaban: los ciudadanos. Ya lo dijo María Eugenia Bielsa antes de radicalizar su discurso en contra del socialismo: “los votos son de la gente”.
Con ese axioma que refresca la malograda precandidata peronista (que sinceramente nos sorprendió por su magra elección) es de una temeridad fatal afirmar que alguien haya ganado o perdido la elección del 16 de junio, basándose en los votos del 28 de abril. Sobremanera cuando más de 400 mil almas, entre quienes que no asistieron a votar el domingo 28, quienes votaron a candidatos que ya no seguirán, y quienes votaron en blanco y a lo mejor no lo harán el 16 de junio, decidirán quién será el próximo Gobernador.
No hay que caer en los “análisis deseados”, ni hacer sumas inverosímiles. La Ley de Lemas fue derogada en el 2004.
Nadie escrituró los votos del domingo 28. La gente los puso a plazo fijo en determinados candidatos hasta el domingo 16 de junio, renovables o no; según el interés anímico que devenguen.
De tal manera, Antonio Bonfatti tiene en su haber 494.217 votos; Omar Perotti 447.535 y José Corral 312.246 “votos acciones”. Los 229.751 sufragios de María Eugenia Bielsa volvieron inmediatamente a sus portadores. Miguel Lifschitz obtuvo 543.786 votos que, proyectados, espera transferírselos a Bonfatti el 16 de junio.
La política es una ciencia, también un arte; pero básicamente es emocional. Trata sobre los estados de ánimo de la gente; su psiquis, sus intereses. No por nada el “gurú” Durán Barba se preocupa tanto por estas cuestiones. ¿Quién iba siquiera a imaginar que hace tan solo 24 meses atrás, el primer candidato a diputado nacional de Cambiemos Albor “Niky” Cantard obtuviera 737.912 votos (37,78%) y el domingo pasado el mismo contendiente haya caído estrepitosamente derrotado en las PASO en esta capital. Y Cambiemos descendido al infierno provincial del 19 %?.
Con razón, los lectores ponderarán la angustiante situación económica nacional, como detonante de la pésima elección de Cambiemos (Corral asegura que antes de la disparada del dólar en la semana previa a las elecciones, él medía 24 puntos); y es verdad. Pero con seguridad el 16 de junio, a seis días del cierre de listas para la contienda nacional, serán otros los motivos que influyan en el ánimo de los electores.
De paso por esta capital, el Secretario del Sistema Federal de Medios y Contenidos Hernán Lombardi señaló como un activo importante para la proyección del peronismo rumbo al 16 de junio, que haya tenido PASO. Corral, a su lado seguramente pensó que eso debería habérselo dicho a Marcos Peña, antes de que le pida a Federico Angelini que haga el esfuerzo de bajar su precandidatura en pos de la unidad. Decíamos hace una semana que Miguel Lifschitz reprocha lo mismo.


Percepciones a menos de 40 días de las elecciones generales


¿Cómo encarar la recta final?. Filosofa un apasionado amigo: “la gente toma decisiones con elementos cognitivos (que son filtrados por su ideología, filosofía de vida, etc) en base a la información a la que accede (o decide hacer el esfuerzo de acceder, y por lo tanto informarse tiene un costo y un beneficio) y elementos emotivos. De toda esa mezcla saca una percepción sobre si «vivo bien o vivo mal» y luego toma una sola decisión”.
El FPCyS demostró en el 2015 que se puede remontar una elección casi imposible; pero con una salvedad: en aquel entonces el FPCyS tuvo PASO entre Lifschitz y Barletta y la sumatoria abrigaba esperanzas. Hoy, aquellos votos sumados de alguna manera se bifurcan. Será responsabilidad de los dos grandes electores locales: Pablo Javkyn en Rosario y Emilio Jatón en esta capital retenerlos. El resto será faena de los exitosos senadores radicales en el Frente.
A pesar de Bielsa, los votos “progres” (y de la izquierda) que obtuvo el pasado domingo la aspirante rosarina, es muy probable que encuentren nuevo dueño en el socialista Bonfatti; mientras que los de “centro derecha” serán compartidos mayoritariamente entre José Corral y Omar Perotti.
En campaña, Antonio Bonfatti se reunió con empresarios para hacerles notar que las políticas de Miguel Lifschitz hacia el sector fueron pro activas y lo seguirán siendo si él llegare nuevamente al poder: Santa Fe es la provincia con menor presión tributaria (según el último informe de la fundación libertad de rosario) entre las Provincias de similar desarrollo (Cba, Bs As,CABA, E. Rios); seguridad jurídica, en lo tributario, única provincia que en 2017 votó estabilidad tributaria a las pymes hasta el 31 de diciembre de este año; ley de promoción industrial vigente que otorga exenciones impositivas a las nuevas inversiones y única provincia que discute su sistema tributario con los sectores productivos, entre otras acciones que lleva adelante el Ministerio de la Producción.
Así y todo, la mayoría empresaria votó al dueto Perotti – Bielsa (con preponderancia en este último). Algo está fallando.
Decíamos que a seis días del cierre de listas nacionales, el 16 de junio necesariamente la elección provincial se nacionalizará. Quieran o no los candidatos locales.
El FPCyS es una coalición provincial y debería no preocuparse por ello; pero Miguel Lifschitz está nacionalizando su performance junto a Roberto Lavagna. Lo ratificó la mesa nacional socialista este fin de semana. Y no será indiferente. Para bien o para mal.
Omar Perotti deberá hacer un finísimo equilibrio para no ser fagocitado por las ansias kirchneristas de regresar al poder. Su primer diputado provincial, Leandro Busatto no ocultará su híper militancia hacia ese sector. “Omar” tratará por todos los medios de “provincializar” la campaña, despegándose de los avatares peronistas nacionales. Dudamos que lo dejen.
Y José Corral, en ese esquema de nacionalización electoral podría cosechar votos -o al menos fidelizar los propios- “espiritualmente anti K”, habida cuenta que el “fantasma Cristina” dejará ver sus sábanas para el 16 de junio entre la clase votante de Cambiemos.


El “fenómeno Granata”


Amalia Granata debutó en política hace dos años como candidata a diputada nacional por Santa Fe, obteniendo el séptimo lugar junto al Partido Popular con 62.577 votos, detrás del vecinalista Ciudad Futura de Rosario. No eran pocos para una candidata a la que ni siquiera le repartieron sus votos en las urnas. Y la “grieta cromática” celeste – verde no existía.
El domingo 28 obtuvo la friolera de 146.665 votos, con techo abierto para el 16 de junio. Hoy estaría sentando 4 legisladores en la Cámara de Diputados de la Provincia. Y va por más.
Para los distinguidos lectores de esta columna, Granata no fue una sorpresa. Lo advertíamos el 9 de diciembre del año pasado: (..) “vamos a aportar de manera novedosa un elemento que con el correr del tiempo podría ser motivo casi determinante de debates, cambiando el eje gravitacional de las discusiones políticas y aspiraciones electorales: las fuerzas “pro vida”.
Amalia Granata ya “primereó” anunciando que encabezará una grilla de Diputados. Seguramente no estará sola; sabemos de otros entusiastas que quieren aprovechar la causa de los “pañuelos celestes” para llevarla a la Cámara de Diputados (de la Provincia y la Nación). Luis Contigiani junto a Julio Eggiman fueron los primeros ejemplos de ello.
Hay un amplio y silencioso espectro social que busca identificarse parlamentariamente con las consignas “Pro Vida”, y la familiar “Con mis hijos no te metas”.
La política también se construye con percepciones, racionalidad, aguda observación y sentido común.
El que mejor lo evidenciaba era Carlos Reutemann. Aún perdiendo en el 2015 frente a Omar Perotti. Pero esa es otra historia.

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