Kiosqueros advierten que cierran 50 locales por día en la Argentina

Un relevamiento de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina señala que más de 20.000 comercios bajaron la persiana desde la asunción de Javier Milei. El sector denuncia caída del consumo, inflación y avance de cadenas.

En un contexto de fuerte recesión y retracción del consumo, la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) aseguró que en el país cierran cerca de 50 kioscos por día. Según el relevamiento de la entidad, más de 20.000 comercios dejaron de funcionar en el último año, lo que representa el cierre de un tercio del total desde la llegada de Javier Milei a la presidencia.

En este sentido, el vicepresidente de UKRA, Ernesto Acuña, sostuvo que el histórico buen margen de rentabilidad del rubro “va desintegrándose” en medio de la crisis. En declaraciones a un medio porteño, afirmó que actualmente quedan 59.850 kioscos activos en todo el país y que el número continúa disminuyendo día a día.

Asimismo, explicó que si bien el avance de las cadenas y franquicias no es un fenómeno nuevo, en los últimos meses se profundizó su desembarco en los barrios, desplazando a los comerciantes tradicionales. “Hay una concentración de riqueza y el comerciante de barrio va cayendo frente a las cadenas”, advirtió.

Por otra parte, remarcó que la combinación de recesión y caída de ventas genera un “cóctel explosivo” para el sector. En ese sentido, aseguró que muchos comerciantes históricos, que antes lograban un ingreso estable, hoy ganan menos y enfrentan serias dificultades para sostener sus negocios.

Además, Acuña cuestionó las mediciones oficiales de inflación del INDEC y señaló que los aumentos reales que enfrentan los kiosqueros rondan entre el 8% y el 10% mensual. Como ejemplo, mencionó subas de hasta el 12% en cigarrillos en un solo mes, frente a índices oficiales considerablemente más bajos.

En consecuencia, explicó que los comerciantes quedan atrapados en una encrucijada, si trasladan los aumentos a los precios, venden menos; si no lo hacen, absorben pérdidas que los llevan al cierre. “Estamos en una cornisa”, resumió.

Según el dirigente, la situación es particularmente crítica en la Ciudad de Buenos Aires, donde a la caída del consumo se suma el avance directo de las cadenas en zonas residenciales. De acuerdo con su testimonio, por cada kiosco de cadena que abre, cierran entre tres y cuatro comercios cercanos.

Por último, diferenció entre las cadenas históricas que se instalaron hace décadas en grandes avenidas espacios donde los kiosqueros tradicionales no podían afrontar los alquileres y las nuevas franquicias que ahora desembarcan en barrios donde sí operaban pequeños comerciantes.

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