Se perdieron casi 70 mil puestos de trabajo en el Estado durante la gestión Milei
Con una caída sostenida que refleja el pulso de la política de ajuste y la licuación salarial, el último informe oficial destapó un panorama crítico para los trabajadores estatales en medio de la recesión económica.
La sangría laboral en el sector público no se detiene y las cifras oficiales vuelven a encender todas las alarmas en el territorio nacional. Desde que Javier Milei asumió la presidencia de la Nación, el total de empleos estatales destruidos trepó hasta rozar la barrera de los 70.000 puestos menos, un saldo lapidario que profundiza la crisis social enmarcada en salarios licuados, una caída generalizada del consumo y un desempleo que no da tregua.
Los números finos aportados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) a través de su informe sobre la Administración Pública Nacional (APN), empresas y sociedades del Estado, desnudan con crudeza el impacto de la denominada política de “motosierra” oficial. Si en diciembre de 2023 el universo estatal contabilizaba 341.465 agentes, para junio pasado la cifra se desplomó hasta los 271.696, traduciéndose en una pérdida neta de exactamente 69.769 puestos de trabajo desde el desembarco libertario en la Casa Rosada.
Tan solo durante el mes de junio, la maquinaria de despidos se cobró 1.656 nuevos empleos públicos, marcando una contracción mensual del 0,6% y un derrumbe interanual del 6% que representa 17.477 agentes menos en comparación con el mismo período del año anterior. Al desagregar el informe por dependencias, se advierte que el hacha oficial golpeó con fuerza en la administración centralizada, que pasó de 38.452 a 37.884 trabajadores, con una baja mensual del 0,7%, y en la administración descentralizada, que sufrió una merma del 0,6% al descender de 112.103 a 111.381 empleados.
El único sector que exhibió una mínima resistencia estadística fue la administración desconcentrada, que logró sumar apenas 76 puestos de trabajo tras subir un 0,4% mensual y cerrar con 21.187 agentes, mientras que los otros entes estatales recortaron un 0,5% de su dotación para ubicarse en los 13.750 empleados.
El ajuste también hizo estragos en el entramado de empresas y sociedades del Estado, un segmento donde se eliminaron 369 puestos de trabajo solo en junio, una baja mensual del 0,4%, y 4.848 empleos frente a junio de 2025, acumulando en el primer semestre del corriente año una estrepitosa caída de 7.148 puestos y una contracción del 2,56%.
Estas estadísticas reafirman la premisa fundacional del propio presidente, quien desde el primer día se jactó de actuar como un “topo” dispuesto a destruir el Estado desde adentro mediante el desmantelamiento de áreas estratégicas. Sin embargo, este fenomenal achicamiento estatal no opera en el vacío, sino que corre en paralelo a una masiva destrucción de empleo en el sector privado, ensañándose especialmente con las pequeñas y medianas empresas.
