La producción industrial cayó 7,9% interanual en febrero y cerró el primer bimestre con una merma de 5,5%

En la medición mensual desestacionalizada, la producción presentó una baja de 2,7% respecto de enero. Esta cifra revirtió la tendencia del mes previo, cuando el indicador había mostrado una suba revisada de 2,1%.

La actividad industrial registró una contracción de 7,9% en febrero de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior y, con este resultado, el primer bimestre del año cerró con una caída acumulada de 5,5%, según un estudio privado.

En la medición mensual desestacionalizada, la producción presentó una baja de 2,7% respecto de enero. Esta cifra revirtió la tendencia del mes previo, cuando el indicador había mostrado una suba revisada de 2,1%.

Pero además de los números en rojo, el diagnóstico es complicado porque se señaló que, para los meses que vienen, no se espera una pronta reactivación de la industria, que depende en buena medida de que mejoren los ingresos reales de las familias, que por ahora siguen deprimidos.

Los datos se desprenden del Índice de Producción Industrial (IPI) del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres, el cual da cuenta de la contracción sostenida de un sector estratégico para la economía nacional.

El informe destaca que la comparación interanual muestra una fuerte baja de 7,9%, impulsada principalmente por las caídas de Maquinaria y equipos, con bajas en todos los rubros, y en Alimentos, principalmente por la baja registrada en la molienda de aceites.

En el detalle por sectores, Maquinaria y equipo lideró las mermas con una contracción del 23,9%, donde la producción automotriz cayó 30,1%, señalando una clara dificultad de las terminales del rubro para conseguir los insumos necesarios debido a los altos costos.

Por su parte, el rubro de Alimentos, Bebidas y Tabaco bajó 9,6%, afectado por un descenso de 22,5% en la producción de aceites y de 10,7% en la faena bovina. Como contrapartida, el sector de Metales básicos registró una suba de 3,8% anual.

Como motor principal de la economía argentina y pieza clave del entramado productivo nacional, el desplome de un sector clave como la industria configura un panorama crítico para el mercado interno, ampliamente dependiente del consumo.

Con pérdida de poder adquisitivo y salarios a la baja, la caída en las ventas es una consecuencia inevitable, y ello repercute fuertemente en la producción y el empleo nacional, clave para el desarrollo del país.

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