La actividad textil continúa en picada
La producción industrial textil registró una caída interanual de más del 33% en febrero, según la Federación de Industrias Textiles Argentinas. Además informó que desde fines de 2025, los sectores de confección, cuero y calzado, en promedio, perdieron 1.400 puestos de trabajo cada mes.
La actividad textil registró en febrero una caída interanual de 33,2%, muy por debajo del retroceso de 8,7% de la industria general, según revela el informe económico de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). A esto se suma un nivel de utilización de capacidad instalada de apenas 40%, unos 6,5 puntos porcentuales por debajo del mismo mes del año anterior y 10,6 pp por debajo de la UCI de la industria general (54,6%).
Desde fines de 2025, los sectores de textil, confección, cuero y calzado, en promedio, perdieron 1.400 puestos de trabajo cada mes, una cifra que supera la pérdida de 21.000 puestos de trabajo desde fines de 2023. Por otro lado, en enero de este año se registraron 12.000 puestos de trabajo menos respecto del mismo mes de 2025.
Por otro lado, la inversión por compras de maquinarias retrocedió un 11% en un contexto de alta capacidad ociosa y baja del consumo. Además, se registró un aumento del 104% en la importación de prendas terminadas en cantidad, una tendencia que se mantiene desde hace meses.
El dato revela además, en promedio, seis de cada diez máquinas textiles permanecieron paradas durante 2024/2025, alcanzando incluso siete de cada diez máquinas detenidas en los últimos meses.
En este escenario de deterioro, la industria textil continúa apostando por la producción en el país y busca nuevos mercados. A este difícil contexto se le suma un atenuante, la brusca apertura comercial y desregulación de las importaciones, impuestas por la administración del Javier Milei.
En el primer trimestre de 2026 el sector logró el crecimiento de sus exportaciones (+143%), este desempeño es resultado de un proceso de reconversión iniciado años atrás y que hoy le permite contar con una mayor inserción internacional como así también mantener su nivel de actividad en un escenario de un consumo interno debilitado.
“Los números muestran una industria que opera muy por debajo de su potencial, con capacidad ociosa, menor inversión y pérdida de empleo. Al mismo tiempo, el aumento de las exportaciones muestra que el sector tiene competitividad y capacidad para insertarse en mercados externos. Pero ese esfuerzo por sí solo no alcanza para revertir la situación actual: se necesitan condiciones de competencia justas y medidas que permitan nivelar la cancha para recuperar la actividad y el empleo”, señaló Celina Pena Gerenta General de Fita.
Respecto a las causas que explican este presente del rubro textil, pone el foco en la debilidad del consumo interno, asociada tanto a la pérdida del poder adquisitivo como al deterioro del mercado laboral. También lo atribuyen al menor ingreso disponible de la gente, lo que reduce la compra de bienes no esenciales, entre ellos la indumentaria y los textiles para el hogar.
