Con picantes intercambios, se llevo a cabo el segundo debate

Desde su primera intervención, Macri habló de “nosotros y ellos” y cargó contra “la corrupción kirchnerista”. Fernández respondió con el blanqueo del hermano del presidente y el escándalo del Correo. Todos los ejes.

Si en el primer debate presidencial el que estuvo cómodo fue Alberto Fernández, al hablar de la crisis económica y las promesas incumplidas, y Mauricio Macri lució más a la defensiva; en esta segunda edición los roles se invirtieron porque pesó más el tema de la corrupción.

A fuerza de denuncias y acusaciones, la grieta se agitó más que nunca y la polarización entre los dos principales candidatos opacó (aún más que en la primera edición) a los otros cuatro candidatos. Hubo, entre reproche y reproche, algunas ideas y propuestas.

Presentación

El inicio del denate fue un contrapunto Macri y Fernández. El presidente dijo que él es coherente con lo que ha pensado todos los días –“No cambio para acomodarme”– y rescató que su compañero de fórmula, Miguel Pichetto, siempre da la cara. La primera frase en referencia a Alberto Fernández y la segunda a Cristina Kirchner.

El ex jefe de Gabinete, en tanto, dijo que “un presidente no debe firmar decretos que favorezcan a sus hermanos” y se refirió a las críticas que recibió por levantar el índice en el primer debate. “Mi índice sólo marca errores y señala inconductas”. Y reclamó hablar de “otros índices: desocupación, pobreza, inflación”.

En tanto, el izquierdista Nicolás del Caño dedicó su tiempo a criticar el formato del debate, que, según él, no permite un “debate real”.

Por su parte, Roberto Lavagna advirtió que el pueblo “no tiene paciencia infinita”, mientras que José Luis Espert señaló a sus competidores por ser parte de un sistema, el político, que “nos destruye a todos”, al que definió como “un virus”.

Gómez Centurión dijo que tiene “propuestas concretas para rescatar a Argentina del fracaso”.

Cuatro bloques

La estrategia del «nosotros y ellos» del presidente quedó marcada desde el primer eje de «Seguridad» y la respuesta de Fernández estuvo en la misma sintonía: «Gracias a Dios no nos parecemos en nada presidente”. La mano dura y el gatillo fácil, el narcotráfico y una propuesta sobre legalizar la marihuana completaron lo más saliente de ese espacio.

En el segundo tema de «Empleo, producción e infraestructura», Macri y Espert usaron el tema corrupción para poner a Fernández a la defensiva. «Puedo dar clase de decencia», dijo el ex jefe de Gabinete.

El tercer eje de “Federalismo, calidad institucional y rol del Estado” se pareció a una caja en donde se volcaron denuncias cruzadas: desde la intervención del Indec y los ataques a periodistas hasta el blanqueo del hermano de Macri y el escándalo del Correo, entre otros. También se habló de coparticipación y relación con los gobernadores.

Alberto Fernández, después de haber estado a la defensiva en el tema corrupción, pasó al ataque en «Desarrollo Social, Ambiente y Vivienda». El ex jefe de Gabinete criticó el aumento de la pobreza, Macri dijo el problema lo generó el kirchnerismo y Lavagna apuntó que “los dos gobiernos confundieron desarrollo social con el reparto de planes”. Créditos UVA fue la clave en Vivienda.

Los cierres

El minuto final sirvió para volver al principio: el nosotros y ellos de Macri, por un lado, y la intención de ponerse por encima de la grieta de Fernández, por el otro.

El presidente manifestó que “el kirchnerismo volvió a ponerse agresivo” porque, según afirmó, vieron las “marchas con alegría y en paz” del macrismo de las últimas semanas. “Vamos a dar vuelta la elección y la historia de la Argentina”, dijo.

Gómez Centurión aseguró que propone un país “sin grieta” y con “orden” y se definió como el candidato que vino a “ponerle patria a la política argentina”. Del Caño señaló que “Macri se va en poco tiempo pero se queda la crisis, el FMI y los gobernadores del Frente de Todos” y afirmó que los “planes de ajuste” terminan como en Ecuador y Chile”.

Lavagna propuso un acuerdo de tres puntos a sus colegas: quien gane “no tomar el poder todo y para siempre”, mantener “un diálogo permanente” y consensuar políticas de “crecimiento y creación del empleo”. Espert se paró en medio de los dos principales candidatos porque “Macri grita sí se puede pero en cuatro años no pudo” y Fernández dejaría una crisis tan grande que haría parecer “chiquitita la de Macri”; prometió un “futuro liberal”.

El segundo debate presidencial lo cerró Fernández. Recitó el tema “tantas veces me mataron, tantas veces me morí” para hablar de la historia argentina y dijo que “con Néstor y Cristina pusimos a la Argentina de pie pero entonces llegó Macri y acá estamos empezando de nuevo”; y añadió: “Que se queden ellos en la grieta”.