Rusia probó el misil intercontinental Sarmat

El Ministerio de Defensa ruso advirtió que “hará pensar dos veces a quienes amenazan a nuestro país”.

El misil, según adelantó el ministerio “dispone de características que superan a todos los sistemas de defensa antimisiles existentes y prospectivos”.

La prueba se realizó hoy –miércoles-, desde el cosmódromo de Plesetsk, según la cadena de noticias RT.

“Se trata de un arma única, que reforzará el potencial militar de nuestras fuerzas armadas, garantizará la seguridad de Rusia frente a las amenazas externas y hará pensar dos veces a quienes amenazan a nuestro país con una retórica desenfrenada y agresiva”, declaró Putin tras el anuncio televisivo de la prueba balística.

El misil, que se habría lanzado desde el noroeste del país, supuestamente alcanzó objetivos en la península de Kamchatka, en el extremo oriental, según indicaron las fuentes militares.

Desde el ministerio informaron que el misil “dispone de características singulares que le permiten superar con garantía todos los sistemas de defensa antimisil existentes y prospectivos”.

“El nuevo misil es capaz de alcanzar objetivos a grandes distancias usando diferentes trayectorias de vuelo”, reza el comunicado del ministerio.

Tras la finalización del programa de pruebas del sistema, el Sarmat se incorporará al arsenal de las Tropas de Misiles de Designación Estratégica del país. El RS-28 Sarmat reemplazará al misil estratégico con base en silos más potente del mundo, el RS-20V Voevoda (SS-18 Satán, según la clasificación de la OTAN).

Características

El misil estratégico pesado RS-28 Sarmat tiene un alcance de 18.000 kilómetros y una masa al despegue de 208,1 toneladas, con una carga útil de alrededor de 10 toneladas

El cuerpo del proyectil, de 35,5 metros de largo y tres metros de diámetro, permite alojar hasta 178 toneladas de combustible líquido

La ojiva del Sarmat es de reentrada múltiple y cuenta con un sistema de guiado individual de cada munición

El misil se podrá desplazar hacia su objetivo a velocidades hipersónicas —superiores a Mach 17— cambiando de trayectoria en rumbo y de altura para que ningún sistema de defensa antimisiles pueda interceptarlo

Los medios de comunicación estatales rusos declararon: “Sarmat es el misil más potente y con mayor alcance de destrucción de objetivos del mundo, que aumentará significativamente el poder de combate de las fuerzas nucleares estratégicas de nuestro país”, concluyó el Ministerio de Defensa ruso.

Amenazas lanzadas

Es evidente que Rusia agregó el anuncio del Sarmat a la movilización militar que está completando hacia el este de ucrania para brindar apoyo tanto militar como económico a separatistas.

El Estado ucraniano tiene un gasto de defensa incrementado a 4.400 millones de dólares, pero ello representa una décima parte del presupuesto ruso y sólo poseía 361.000 efectivos al principio de la invasión, mientras que su oponente cuenta con 900.000, por lo que es valiosa y significativa la resistencia de Ucrania, a la que apoya la población y un más que importante aporte de armas de occidente.

Los analistas militares sostienen que Moscú pretende una especie de Yalta Bis en Europa, así como el retiro de las fuerzas militares de la OTAN de Polonia y el compromiso de ese organismo internacional de que no intentará incorporar nuevos territorios y la región de los Países Bálticos, lo que se ha considerado como inaceptable por parte de Estados Unidos y Europa.

Es evidente que Rusia y Ucrania están abordando desde complejos escenarios la invasión, atravesada por regímenes de poder distintos.

Putin inició su operación circunscribiéndola a desmilitarizar Ucrania, ocupando aeropuertos y ciudades y reconocer las independencias del Donnest.

Luego debía llegar la segunda fase de resistir la embestida internacional y condenar a ucrania declarando una zona de exclusión aérea, pero la OTAN se negó y comenzaron a llover sanciones económicas muy duras como la desconexión del Swfit a 12 bancos rusos y controles minuciosos de oligarcas rusos amigos del presidente de la Federación Rusa., a lo que se unieron sanciones del “poder suave”.

Hasta el momento de publicarse esta columna ya habría más de 5.500 sanciones económicas y muy poca información pública sobre la posibilidad de que los rusos desarrollen las fake news de la invasión.

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Ricardo Marconi

Licenciado en Periodismo. Posgrado en Comunicación Política. rimar9900@hotmail.com