Milei defendió el “capitalismo de libre empresa” en Davos

Con insultos a Venezuela y guiños a Donald Trump, el mandatario argentino habló frente al Foro Económico Mundial y elogió a su propia gestión. “Esto es Make Argentina Great Again”, afirmó.

Durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Javier Milei volvió a lanzar una extensa perorata teórica de defensa del capitalismo de libre empresa. Calificó de “narcodictadura” al gobierno de la invadida Venezuela, cuestionó a “los parásitos mentales de izquierda” e hizo una cerrada defensa de la propiedad privada (como si el mundo actual no girara sobre ese eje). De paso, exigió a “los estados y los políticos que dejen de fastidiar a quienes están haciendo un mundo mejor”, que desde su punto de vista serían los empresarios.

“Argentina tiene una economía eficiente dinámicamente que nos permite volver a crecer. Esto es Make Argentina Great Again (Hacer a Argentina grande de nuevo)”, dijo parafraseando al slogan del presidente estadounidense, Donald Trump, con cuyas políticas volvió a cerrar filas.

Mientras Davos se convirtió en el epicentro de las redefiniciones de la política y la economía mundial, con Estados Unidos como protagonista de lo que muchos definen como un “nuevo orden mundial”, el discurso de Milei volvió a ser una reiterativa lista posicionamientos ideológicos, teorías económicas, recomendaciones morales y vanaglorias personales.

Volvió a hablar de sus “13.500 reformar estructurales” en el Estado y mencionó lo que para él son “enormes logros de estos años de gestión: bajar el déficit de 15 puntos del PBI, bajar la inflación del 300 al 30 por ciento y bajar la pobreza del 57 al 27 por ciento”.

Y para exagerar más en lo social, sostuvo que “a los sectores vulnerables hemos dejado de regalarles el pescado y les hemos enseñado a pesar, y en lo posible que creen su propia empresa pesquera”.

El inicio del discurso del presidente argentino tuvo una demora de una hora y cuarto. El motivo fue que en otra zona de la convención, Donald Trump brindó una conferencia de la que buena parte de los asistentes quiso participar en lugar de ir a escuchar a Milei. Entonces, cuando el titular de la Casa Blanca dejó de concitar la atención con su juego napoleónico de avanzar contra países y naciones, el argentino tomó sus carpetas y se dirigió al atril.

Frente a un auditorio ávido de definiciones políticas (el discurso anterior había sido el de Trump), el mandatario argentino intentó dar una clase de teoría económica. Citó a decenas de autores mezclados, promocionó a la Escuela Austríaca de la Economía y divagó por los modelos abstractos sobre los que gira el ideario capitalista que en Davos se conoce de memoria.

En esa mescolanza, recomendó “volver a abrazar la filosofía griega, abrazar el Derecho Romano y retornar a los valores judeo-cristianos que nos permitirán salvar a occidente”.

Luego consideró que “el capitalismo de libre empresa es una doctrina justa, eficiente y que genera la mayor tasa de crecimiento”, dijo que “las fallas del mercado no existen” y afirmó que “sin empresarios no habrá producción, y el nivel de vida sería extremadamente precario”.

En los 30 densos minutos que duró su alocución, el jefe de Estado no perdió oportunidad para atacar -precisamente- al Estado. Sostuvo que “los mercados son superiores y justos”, indicó que las regulaciones del Estado “matan el crecimiento y destruyen el derecho de propiedad” y exigió que “los estados y los políticos deben dejar de fastidiar a quienes están haciendo un mundo mejor”, que en su punto de vista sería el sector privado.

Desde ya que también se hizo tiempo para apuntar contra lo que él llama “socialismo” y desplegó así parte del discurso macartista, el mismo con el que su mentor Donald Trump intenta descalificar a sus adversarios.

Acusó a los gobiernos de centro izquierda de “engañar a las personas” con “un socialismo que suena muy lindo pero que siempre termina horriblemente mal”. Y citó como ejemplo “los daños aberrantes causados en Venezuela, donde hubo una narcodictadura sangrienta cuyos tentáculos terroristas se expandieron por nuestro continente”.

Milei utilizó esas descalificaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro a pesar de que la propia Justicia estadounidense, que lo juzga después de su secuestro ilegal tras la invasión a Caracas, debió rever los cargos en su contra por la inexistencia del cartel narco al que lo habían vinculado.

En ese tren de acusaciones y exageraciones, afirmó sin prueba alguna que “el socialismo le costó al mundo 150 millones de seres humanos” y destacó que, para su fortuna, “el mundo ha comenzado a despertar”. “La prueba es lo que está pasando en América con el renacer de las ideas de la libertad. América será el faro de luz que vuelva a encender a todo occidente”, cerró con tono mesiánico.

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