Sindicatos locales manifestaron nuevamente su rechazo a la reforma laboral
Gremios rosarinos reiteraron su oposición al proyecto del oficialismo nacional. “Es un ataque directo a los trabajadores”, afirmaron.
La sesión para darle media sanción al proyecto de reforma laboral –presentado por el Gobierno como de “modernización laboral”– ya tiene fecha tentativa, como la del 11 de febrero, por ejemplo. La propuesta oficialista volvió a encontrar rechazos en sindicatos rosarinos.
Martín Lucero, secretario general de Sadop Rosario y adjunto de la CGT, indicó que “esta reforma laboral no representa ningún avance para el mundo del trabajo”, y la consideró “un ataque directo para los trabajadores que están registrados, que van a perder un montón de derechos”.
“Es un ataque para la representación sindical para que los trabajadores pierdan derechos y respecto de las modalidades contractuales y las nuevas formas de producción de bienes y servicios no genera ninguna garantía de que vayan a progresar en el tiempo en su trabajo”, señaló.
En este último punto, Lucero remarcó: “Es una regulación que de alguna manera pone en igualdad de condiciones al dueño de Rapi con el compañero que trabaja arriba de una moto. Por eso creemos que este proyecto es una precarización laboral encubierta. Si siguen adelante con esto el nivel de conflictividad va a seguir aumentando”.
Por su parte, Alberto Botto, titular de Luz y Fuerza Rosario, aclaró: “La palabra reforma es un término elegante para definir este nuevo proceso de ajuste que quiere llevar el gobierno nacional sobre el sector del trabajo: salarios dinámicos, se eliminan las paritarias, se eliminan las jornadas de ocho horas, el banco de horas es para no tener que pagar los excedentes que demandan las dimensiones de jornadas que hoy se realizan por necesidad, el no pago de indemnizaciones, las rebajas a los aportes sociales previsionales de parte de las patronales que tiene que ver con bajar los aportes que se hacen a las obras sociales y eso va a impedir dar salud de calidad que se brinda a la familia trabajadora, son algunos de los ejemplos claros de que esto no conduce a un buen camino”.
“Si esto prospera va a ser muy malo para los trabajadores porque vamos a quedar muy desprotegidos y podríamos decir que vamos a volver a una etapa donde había trabajo esclavo en la Argentina”, añadió el dirigente gremial, y cerró: “Estas leyes no son para generar trabajo sino para seguir ajustando al pueblo argentino”.
En tanto, el secretario general de La Bancaria Rosario, Sergio Rivolta, aseguró que “esto no es un proyecto de reforma laboral sino una regresión de derechos laborales para los trabajadores, es un proyecto que nos hace viajar al pasado, al pre peronismo, cuando los trabajadores eran una mera mercancía y trabajaban en condiciones de casi esclavos, sin vacaciones ni aguinaldo, con jornadas extendidas de más de ocho horas”.
Walter Palombi, titular del Sindicato del Correo, estimó que “lo que viene a hacer esta reforma laboral es terminar con las condiciones de trabajo y precarizar aún más y no generar ningún puesto de trabajo sino lo que va a hacer es servirle a los empresarios fundamentalmente la posibilidad de seguir precarizando a los trabajadores”.
“Estamos abiertos al diálogo pero si quieren quilombo va a haber quilombo”, avisó el sindicalista. “Estamos convencidos que hay que hacer una fuerte movilización el día que se trate, tiene que ser paro con movilización para enfrentar en la calle esto que viene a destruir nuestra historia que es la historia de los trabajadores y las trabajadoras”.
A su turno, el secretario ejecutivo del Sindicato de Trabajadores Judiciales de Santa Fe Jorge Perlo opinó que “esta reforma es totalmente regresiva y esclavizante”, porque “elimina derechos históricos como la estabilidad, la indemnización y la protección frente al despido arbitrario, dejando a los trabajadores totalmente desamparados otorgándole todo el poder a la patronal, rompiendo cualquier equilibrio en la relación laboral y convierte al trabajador registrado o no en una pieza descartable”.
En tanto, agregó que el proyecto “promueve más precarización, el miedo porque un trabajador sin derechos no puede reclamar, organizarse, proyectar una vida digna y esta reforma sólo puede funcionar si los sindicatos son debilitados, un trabajador sin sindicato es un trabajador sin defensa y eso no es libertad, es sometimiento”.
