Wall Street recomienda salir del país en medio de la campaña de Caputo para captar los dólares del colchón

Los principales bancos de inversión de Wall Street recomendaron que sus clientes liquiden sus posiciones en el país y advirtieron sobre la vulnerabilidad financiera del programa de Javier Milei, justo mientras Caputo intenta convencer a los ahorristas de que declaren los “dólares bajo el colchón”.

Citi, JP Morgan, Bank of America, Barclays, Wells Fargo y Morgan Stanley coincidieron en señalar que Argentina es, dentro de los mercados emergentes, el más vulnerable ante un eventual cambio en el humor financiero global.

Aunque los seis manifestaron interés en el programa económico del presidente Javier Milei, advirtieron sobre la fragilidad de las reservas, la continuidad del cepo cambiario y la incertidumbre sobre la liquidación de la cosecha.

Ese diagnóstico llega en un momento delicado para el Gobierno, que enfrenta reservas netas en terreno negativo y un financiamiento externo que, según los propios bancos, depende en exceso de la confianza de los mercados.

En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, recorrió Mendoza esta semana intentando convencer a empresarios y ahorristas de que depositen en el sistema financiero los dólares que mantienen fuera de él, en el marco de la Ley de Inocencia Fiscal que impulsa el Ejecutivo.

Para Wall Street, Argentina es más vulnerable que Venezuela
Los informes de los seis bancos globales fueron conocidos el mismo miércoles y comparten una conclusión central: los bonos argentinos subieron con fuerza en los últimos meses y quienes entraron temprano ya capturaron gran parte del rendimiento disponible. La recomendación, entonces, es tomar esas ganancias y esperar.

El informe más comentado fue el de Bank of America, que lleva como título “Close position in GD35” y recomienda específicamente cerrar posiciones en el bono argentino con vencimiento en 2035.

El mismo documento aclara, de manera aparentemente contradictoria, que el banco mantiene una visión constructiva sobre la deuda del país en términos generales. El punto de acuerdo entre las entidades es la situación de las reservas.

El Banco Central informa reservas brutas superiores a los 46.000 millones de dólares, pero los analistas de estos bancos aplican descuentos por swaps, encajes de depósitos en moneda extranjera y otros pasivos. Una vez realizados esos ajustes, las reservas netas quedan en terreno negativo, en un valor cercano a los 15.000 millones de dólares en rojo.

A esa cifra se agrega una discusión que circula entre operadores del mercado sobre el oro de las reservas. Algunos analistas descuentan alrededor de 6.000 millones de dólares correspondientes a reservas en metal cuya ubicación no se conoce, lo que vuelve aún más frágil la posición externa del Banco Central.

El segundo factor que mencionan los bancos es el cepo cambiario. Las entidades señalan que, mientras Argentina mantenga restricciones al movimiento de capitales, el país seguirá siendo un destino de alto riesgo para los fondos internacionales.

La condición que ponen para considerar un eventual regreso es, principalmente, el levantamiento de esas restricciones. Se trata de una exigencia que también formuló en repetidas ocasiones el ex ministro Domingo Cavallo, héroe de Milei hasta que comenzó a mostrarse crítico del programa económico.

El tercer interrogante apunta al campo. Los bancos señalan que no está claro si los productores agropecuarios van a liquidar la cosecha gruesa (que comienza en abril) con un tipo de cambio que muchos del sector consideran atrasado. La respuesta a esa pregunta condiciona en buena medida la disponibilidad de divisas durante los próximos meses.

Los informes también advierten que no hay margen fiscal para reducir las retenciones, una de las demandas históricas del sector agroexportador. Según informó previamente LPO, la cámara exportadora CIARA tiene previsto volver a exigir una baja de ese tributo antes de liquidar sus posiciones de la cosecha gruesa.

Los documentos también mencionan factores políticos locales: el aumento del riesgo país registrado en los últimos días, el cierre de empresas, las protestas sociales y una eventual erosión en la imagen presidencial que revelan las últimas encuestas.

A todo esto se sumó, esta semana, un elemento externo. El Tesoro de Estados Unidos anunció medidas orientadas a reducir la liquidez en dólares dentro del sistema financiero internacional. Para los bancos, esa señal marca un cambio en el clima global que había acompañado el rally de los bonos emergentes.

Cuando las condiciones financieras se endurecen desde Washington, los flujos hacia activos de mayor riesgo tienden a contraerse. Para Argentina, el impacto potencial sería mayor que para otros emergentes, dado que el esquema del Gobierno depende en buena medida de que continúe el financiamiento externo y del respaldo político de la administración de Donald Trump.

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