Multitudinaria marcha a 50 años del golpe del 24 de marzo de 1976 en Rosario
Miles de personas se movilizaron desde plaza San Martín hacia el Parque Nacional a la Bandera en una jornada marcada por la memoria y el reclamo de justicia.
Rosario volvió a decir presente en las calles en una jornada histórica. A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, miles de personas participaron este martes de la masiva movilización por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
La marcha comenzó en la Plaza San Martín, completamente colmada desde temprano por organismos de derechos humanos, sindicatos, organizaciones sociales y agrupaciones políticas que se unieron bajo una misma consigna: “Nunca Más”.
La columna avanzó por calle Dorrego, pasando por la sede de la Gobernación —un lugar cargado de historia, ya que hace 50 años funcionaba como Jefatura de Policía— y continuó su recorrido por San Lorenzo, Laprida y Córdoba rumbo al Monumento Nacional a la Bandera.
Las calles se vieron desbordadas por una marea de gente que ocupó de cordón a cordón, con banderas, bombos, carteles y consignas que reflejan el reclamo vigente de memoria, verdad y justicia.
El color predominante fue el blanco, en homenaje a las históricas rondas de las Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, símbolos de la lucha por los derechos humanos en el país.
La movilización de este año tiene un significado particular al cumplirse medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar, uno de los períodos más oscuros de la historia argentina, que dejó miles de desaparecidos, apropiaciones de menores y persecución política.
En ese contexto, la jornada no sólo apunta a recordar a las víctimas, sino también a reafirmar el compromiso social frente a cualquier intento de relativizar o negar el terrorismo de Estado.
El acto principal en el Parque Nacional a la Bandera culminó con la lectura del documento conjunto y distintas intervenciones artísticas.
El documento consensuado planteó una idea central: la memoria no solo como ejercicio del pasado, sino como herramienta para el presente y el futuro. “Un pueblo que olvida su historia la repetirá”, señalaron, al tiempo que reivindicaron a las generaciones que lucharon por “un país distinto”.
Afirmaron que los derechos laborales, educativos y sociales fueron conquistados “tras enormes jornadas de lucha”, y advirtieron sobre retrocesos actuales, en particular en materia laboral y educativa.

El documento incluyó cuestionamientos directos al gobierno de Javier Milei, al que definieron como “un representante de la extrema derecha” y al que acusaron de impulsar políticas de ajuste, privatización y pérdida de soberanía.
Entre los puntos señalados, mencionaron la reforma laboral, la situación de jubilados, el estado de la educación y la salud pública, y la “entrega de bienes comunes”, como el río Paraná, recursos naturales y obras estratégicas. También denunciaron represión a la protesta social y vincularon el actual modelo económico con los intereses de los mismos sectores que respaldaron la última dictadura.
Además, otro punto central fue la defensa de las políticas de memoria, verdad y justicia. El documento reafirmó el reclamo de “juicio y castigo a todos los culpables” del terrorismo de Estado y advirtió sobre el avance de discursos negacionistas.
En ese marco, se mencionaron causas judiciales emblemáticas, como la del Villazo, y se cuestionaron recientes absoluciones.
Otro de los pasajes más contundentes del documento giró en torno a la figura del desaparecido. “No es solo una categoría jurídica ni un capítulo del pasado: es una herida abierta en la historia de nuestro pueblo”, afirmaron.
En ese sentido, remarcaron que el terrorismo de Estado no solo buscó eliminar personas, sino también proyectos políticos y sociales. Frente a eso, destacaron la respuesta colectiva que convirtió el dolor en lucha.
El cierre del documento retomó el tono histórico de la jornada con una convocatoria a la organización y la movilización: “Las calles son de quienes luchan por un mundo más justo, más humano y más igualitario”.
Como cada año, la movilización del 24 de marzo se consolida como una de las expresiones públicas más importantes de Rosario, con una participación que vuelve a demostrar que la memoria sigue viva en las calles.
