Obama busca equilibrios en su política de Seguridad Nacional

El presidente de Estados Unidos Barak Obama designó en sus cargos a dos funcionarios con posiciones contrapuestas al frente del Pentágono y la CIA.

Lo hizo con el objetivo de lograr el necesario equilibrio ante la necesidad de definir posiciones sustantivas respecto de cuestiones fundamentales tales como la seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo internacional.

El republicano Chuck Hagel, como secretario de Defensa y su actual asesor en contraterrorismo John Brennan al frente de la central de inteligencia americana deben ahora pasar el filtro del Senado estadounidense.

Brennan, de 57 años pasó 25 años de su vida en la CIA tuvo una estrecha relación con técnicas de interrogatorio a prisioneros durante la gestión de George W. Bush y ahora tendría la oportunidad –si su pliego es aprobado- de incrementar el programa secreto de aviones no tripulados o drones sobre los cielos de Irán, Afganistán, Pakistán y Yemen, donde seguramente continuará con su programa de “asesinatos selectivos”.

Hagel ha recibido duras críticas de legisladores norteamericanos que lo consideran anti israelí y demasiado paciente con las acciones terroristas de Irán.

El gobierno de Israel ha dado a entender que desconfía de Obama tras el nombramiento de Hagel pero nada dice que el antecesor del cargo –León Panetta- envió dos baterías de misiles Patriot y 400 soldados a la frontera de Siria y Turquía para defenderla del régimen de Al Assad.

Turquía había solicitado el envío del armamento como miembro fundador de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y lo consiguió que le sean provistos desde Alemania, Holanda y Estados Unidos por un período no especificado.

A todo esto, el secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon condenó el rechazo de Assad a negociar en Siria donde se busca instalar un gobierno de transición, que implica la salida del poder del presidente sirio.

Sin duda, la búsqueda de consensos ideológicos cerrados sigue formando parte de la cultura política autoritaria de Assad

Un nuevo elemento bélico que estaría transitando los primeros pasos de las pruebas necesarias para ponerlas luego en el terreno operativo de los frentes de batalla consistiría en la utilización de insectos armados.

Entiendo que el lector suponga que lo expresado es un delirio pero es necesario señalar que la autonomía robótica está más cerca de lo que se cree. Para el 3025 se calcula que los robots tendrían capacidad de eliminar al enemigo por su cuenta, debido a que las barreras del desarrollo se desintegran rápidamente.

Otros científicos van más allá y apuntan que en el 2040 los robots incrementarán de manera sustancial su inteligencia y ello les permitiría construir otros componentes en pocas generaciones. Ello implicaría que podrían autogenerar tropas y se convertirían en una amenaza.

Los especialistas en la materia que nos ocupa justifican el desarrollo de máquinas mortíferas asegurando que la guerra sería mucho menos cuenta si fueran robots los que libraran las batallas y el ejército norteamericano propone que los robots cumplan tareas de detección de francotiradores y guardias nocturnas, entre otras.

A ello se agregan –según el especialista John Markoff- robots con cámaras de video de 38 centímetros para misiones de espionaje o aviones teledirigidos de 1 metro en sus alas que transmite imágenes de edificios. A ello debe sumarse un vehículo montado sobre orugas de tanque del tamaño de una cortadora de césped equipado con un lanzador de granadas y una ametralladora, dirigido por controles inalámbricos del tipo que se utilizan en los videojuegos.

Esas “máquinas” fueron expuestas en un “rodeo robótico”, en la escuela del Ejército que funciona en Fort Benning, Georgia.

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Ricardo Marconi

Licenciado en Periodismo. Posgrado en Comunicación Política. rimar9900@hotmail.com