Condenado en otros distritos, Videla no alcanzó a ser llevado a juicio en Rosario

Por Jorge Kaplan / La Capital

El fin de un dictador. Si bien estaba procesado en dos causas por decenas de crímenes, no fue incluido en los juicios por las causas Guerrieri y Díaz Bessone tramitadas en Tribunales Federales de Rosario.

Jorge Rafael Videla murió en prisión en cumplimiento de varias condenas que había sabido conseguir, pero quedó impune de los crímenes que se le imputaban en los Tribunales Federales de Rosario, en donde estaba procesado en dos causas.

Sí había «logrado» Videla que uno de los expedientes se recaratulara con su nombre, por ser el acusado de mayor responsabilidad al momento de los hechos.

El procesamiento más reciente a Videla en Rosario fue el dictado hace poco más de diez días por el juez federal Nº4 Marcelo Bailaque por privación ilegal de la libertad agravada en 18 casos, más la aplicación de tormentos en 4 casos, y homicidio agravado, en 18. En este caso, el ex dictador compartió la resolución del magistrado con el sacerdote Eugenio Zitelli y otros 14 represores de la patota del ex jefe policial de Rosario Agustín Feced. Este expediente, parte de la megacausa Feced, había sido recaratulado hace días con el nombre de Videla.

Antes, a fines de 2011, Videla había sido procesado por Bailaque en otra causa por la desaparición de 27 militantes del ERP. También se le imputaba allí la sustracción de identidad de una niña hija de las víctimas Ricardo Klotzman y Cecilia Barral, actualmente la 103ª nieta recuperada. En ese caso, fue encartado junto a otros nueve militares, entre ellos el condenado ex comandante del II Cuerpo de Ejército Ramón Díaz Bessone, y dos ex policías federales.

No obstante ser el máximo responsable del terrorismo de Estado en los primeros cinco años de la dictadura, Videla no llegó a ser juzgado en Rosario, donde ya concluyeron varios procesos orales, como la causa Díaz Bessone, con sentencias en marzo de 2012, y la Guerrieri, que concluyó en abril de 2010.

Videla tampoco se sentará en el banquillo en el juicio oral que acumula cinco expedientes de la megacausa Feced, previsto para el 4 de marzo pasado y que fue pospuesto sin fecha precisa de inicio, aunque se espera que comience en el segundo semestre del año.

Las razones por las que Videla no llegó a ser enjuiciado en Rosario son varias. En Tribunales explican que eludió mucho tiempo las indagatorias, instancia indispensable para ser procesado, aferrándose a una suerte de «cláusula cerrojo» en la condena de la Causa 13 (juicio a las juntas de 1984), en la cual, alegaba Videla, se debía considerar que la sentencia alcanzaba a todos los crímenes por la represión que se le pudieran achacar, por lo que eran «cosa juzgada».

Cuando comenzaron los juicios en todo el país luego de la declaración de inconstitucionalidad de los indultos, motorizada por el gobierno de Néstor Kirchner, Videla gozó de cierta indemnidad hasta que la Corte Suprema comenzó a rechazar sus recursos en aquel sentido. La primera vía judicial por la que se le pudo entrar a Videla fueron los juicios por robos de bebé, crímenes ni siquiera habían sido alcanzados por los perdones de Menem.

Allegados a las causas por crímenes de lesa humanidad se preguntan por qué Videla zafó de dos grandes juicios en Rosario, y explican que al comenzar la apertura de nuevas causas, los jueces eran más bien reacios a incluir al ex dictador para que los expedientes no acumularan cada vez más víctimas y se volvieran difíciles de manejar.

Esta estrategia de comenzar a juzgar a los responsables de cada área, como Díaz Bessone en Rosario, también se vio en muchas otras jurisdicciones como Córdoba, donde se apuntó primero a Luciano Benjamín Menéndez, o en el I Cuerpo de Ejército con Guillermo Suárez Mason.

Actualmente, Videla cumplía una pena de 50 años de prisión por robo de bebés, dictada en julio pasado en Capital Federal, y la condena de reclusión perpetua por la Causa 13. Estaba siendo enjuiciado por crímenes cometidos en el marco de la Operación Cóndor, que coordinó la represión en el Cono Sur.

El deceso del genocida ahora extingue las acciones penales en su contra en los Tribunales de Rosario, pero su final una celda, cumpliendo varias sentencias a cadena perpetua, y su imagen descolgada de la galería de honor del Colegio Militar de la Nación en 2004, nada menos que un 24 de marzo, no hacen más que ratificar el lamento que hizo en prisión ante un periodista de la revista española Cambio 16: «Nuestro peor momento llegó con los Kirchner». (La Capital)