Afirman que Ivan Heyn murió por causa de un juego sexual

Los investigadores uruguayos empezaron a dejar trascender en las últimas horas que la muerte del subsecretario de Comercio, Iván Heyn, podría haberse tratado de un «accidente» ocurrido en medio de un «juego sexual».

Esta hipótesis se suma a la teoría del «suicidio» que circuló con fuerza el martes, apenas se conoció la noticia de que el funcionario había perdido la vida.

El diario uruguayo El Observador, citando fuentes judiciales, consignó el miércoles que el deceso de Heyn se habría producido por «asfixia derivada de una «hipoxifilia», una práctica sexual que consiste en impedir la respiración de la pareja o la propia para obtener placer sexual».

Esta posibilidad, agregó el periódico en su sitio web oficial, se sumó a la hipótesis del suicidio debido «al análisis de los fluidos corporales que se le tomaron tras encontrarlo muerto», sin ropas y ahorcado en la habitación 1062.

De todos modos, para cerrar el caso, el magistrado aguarda el resultado de los exámenes toxicológicos y de los fluidos hallados en el lugar.

La autopsia a cargo de los forenses uruguayos determinó que no existían signos de violencia en el cuerpo del funcionario, aunque llevará varios días confirmar la causa de la muerte.

Heyn, de 34 años, y que participaba de la Cumbre de Presidentes del Mercosur, apareció muerto con un cinturón atado a su cuello, al lado del placard de su habitación del Hotel Radisson, ubicado en la Plaza Independencia, principal de la capital uruguaya, donde se alojó la delegación argentina.

El funcionario estaba solo y con la puerta cerrada, la que fue abierta por personal del hotel tras advertir que no respondía a los llamados telefónicos para asistir a una reunión.

Al conocer el hecho, la presidenta argentina Cristina Fernández, en medio de la Cumbre de mandatarios, sufrió una crisis nerviosa y debió ser atendida por su médico personal, tras lo cual regresó a la reunión donde la esperaban los demás mandatarios.

El incidente provocó consternación en los asistentes a la Cumbre, en la que se suspendió la foto habitual de los mandatarios y provocó un retraso sensible en el cronograma del encuentro, que finalizó en horas de la noche.

El último adios
Los restos del funcionario, un joven que optó por quedarse en Argentina cuando su familia se marchó del país tras la crisis de 2001, fueron velados el miércoles en una cochería del barrio de Belgrano, en medio de lógicas muestras de sorpresa y dolor.

Entre los funcionarios que asistieron al velatorio se encontraban el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; el secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga; y los ministros de Economía, Hernán Lorenzino, y de Planificación Federal, Julio De Vido.

Concurrieron, además, la nueva secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri; los directores del INDEC María Eugenia Edwin y Norberto Itzcovich, el diputado nacional Agustín Rossi, el gremialista Julio Piumato y el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José de Mendiguren.

Compañeros de militancia en La Cámpora, como el legislador porteño Juan Cabandié, el diputado nacional Andrés Larroque, su colega bonaerense José Ottavis y el director de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, también se acercaron hasta la casa de velatorios de Belgrano. (iprofesional.com)