D’Elía justificó la muerte de Soria: «El borracho volvió a pegar y lo mataron»

«Con la sombra de Kosteki y Santillan en Año Nuevo el borracho volvió a pegar y lo mataron.Fue su mujer o su hijo?.La violencia d genero MATA«. Con estas palabras, el piquetero Luis D’Elía se habría referido en su cuenta de Twitter al fallecimiento del gobernador de Río Negro, Carlos Soria.

Cabe recordar que Soria dirigía la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) el 26 de junio de 2002, cuando fueron muertos Maximiliano Kostecki y Darío Santillán a manos de la policía Bonaerense, durante el Gobierno interino de Eduardo Duhalde.

En ese entonces, la Side había elaborado un informe que vinculaba a la guerrilla colombiana de las FARC con el movimiento piquetero, el cual habría dado pie a la demonización de los reclamos de los desocupados y la posterior represión policial.

En agosto pasado, D’Elía había apuntado contra Soria por su vinculación con dichas muertes: “Es un personaje que los movimientos sociales no vamos a olvidar, un personaje que de acuerdo al tribunal N º 7 de Lomas de Zamora, que fue quien juzgó la masacre de Kosteki y Santillán, un hombre que tiene que ser investigado como uno de los autores ideológicos y por el delito de falso testimonio, lamentablemente hasta ahora ha gambeteado esa posibilidad, pero bueno llegará el día en que la Justicia lo alcance a él también sin ningún tipo de privilegios”.

Yo no acuso a nadie, el tribunal número siete de Lomas de Zamora es el que ha dicho, el que lo investiga por el delito de falso testimonio y por la presunta responsabilidad ideológica en éstos hechos, declaración que nunca se ha practicado en años, y me parece que eso ofende la justicia y ofende el principio de igualdad ante la ley en la Argentina”, agregó.

Cuando se realizó el juicio a los autores materiales de los asesinatos de la Masacre de Avellaneda, Soria declaró que “había que poner orden, ya que la democracia funciona con orden” y que la articulación de los diferentes sectores sociales que protestaban en el año 2002 constituían “un peligro institucional para la democracia”. (Urgente 24)