Bioingeniero rosarino está desarrollando importante avance médico

En un cruce de vertientes profesionales un bioingeniero está desarrollando, junto con médicos, un sistema de procesamiento de imágenes obtenidas por resonancia magnética para detectar patologías neurológicas complejas.

Un bioingeniero rosarino está desarrollando junto a un experimentado equipo médico un sistema de procesamiento de imágenes obtenidas a partir de resonancias magnéticas funcionales para la detección de patologías neurológicas de alta complejidad como el mal de Alzheimer. El proyecto, que obtuvo una beca de cinco años del Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), es su trabajo de tesis del doctorado en informática de la Facultad de Ciencias Exactas e Ingeniería de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). El año que viene viajará a Barcelona para estrechar vínculos con un reconocido laboratorio con amplia experiencia en la temática, dirigido por un investigador coterráneo.

El trabajo encarado por el bioingeniero Patricio Donnelly Kehoe cuenta con el apoyo de organismos como el Centro Internacional Franco Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas (Cifasis) y el Grupo Gamma, cuyo comité ético se encarga de la evaluación del protocolo clínico. La implementación de este sistema permitiría, en primer lugar, la utilización de una técnica muy poco explotada, por su alto costo, para el estudio de la organización cerebral y la detección temprana de enfermedades de origen neurodegenerativo que, cuando están muy avanzadas, generan una atrofia a nivel cerebral prácticamente irrecuperable.

“El sistema consiste en el procesamiento de neuroimágenes de resonancias magnéticas funcionales en reposo. Para ello se toman estudios de personas sanas, con deterioro cognitivo leve y con Alzheimer para detectar diferencias en las redes de conectividad funcional, es decir, las partes del cerebro que trabajan en consonancia para determinadas funciones cognitivas. Entonces, se trata de identificar con qué organización cerebral se condice más y, a partir de eso, encontrar biomarcadores”, explicó a grande rasgos el especialista.

De este modo, el sistema, que se encuentra en su etapa inicial, busca establecer patrones a partir de datos de diferentes pacientes para establecer así diferencias entre cada caso y poder determinar, a través de un breve estudio, qué grado de deterioro posee. “Actualmente estamos en el diseño del sistema y presentamos el segundo boceto del protocolo clínico al comité de ética del Grupo Gamma para ser evaluado. El protocolo clínico y de adquisición de datos lleva, como mínimo, dos años. Mientras tanto estamos trabajando con la base de datos para ir desarrollando técnicas conjuntamente con el sistema”, amplió.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que puede traducirse, entre otros síntomas, en la pérdida de memoria inmediata y otras aptitudes mentales como la capacidad para ubicarse temporal y espacialmente. Para su tratamiento se utilizan, además de fármacos, técnicas de neurorehabilitación o estimulación cognitiva para evitar que el deterioro se intensifique. Es que la enfermedad se manifiesta principalmente en personas de edad avanzada que dejan de ser intelectualmente activas y posee un desarrollo que puede extenderse durante alrededor de diez años.

El proyecto del bioingeniero rosarino habilitaría una utilización más frecuente de la resonancia magnética funcional.

En la actualidad, “los protocolos, de larga duración, sirven para estudiar sólo una función cognitiva” pero se aplica mayoritariamente en el campo investigativo ya que, “hasta el momento, no se pudieron desarrollar herramientas para trasladarlo a la clínica”. Por el contrario, este protocolo, que podría implementarse “casi de rutina”, permite en muy poco tiempo “estudiar toda la organización cerebral y las funciones cognitivas y sensoriales”, explicó Donnelly Kehoe.

Ante ello, aparece como objetivo primario “trabajar sobre lo funcional y la organización del cerebro”, por lo que una detección temprana de la enfermedad “permitiría lograr que el nivel de atrofia sea casi nulo”, agregó.

Intercambio

Para el segundo trimestre de 2015, Donnelly Kehoe tiene planificado un viaje hacia la ciudad de Barcelona, donde buscará estrechar lazos de cooperación profesional con el grupo de Neurociencia Computacional del Center for Brain and Cognition de la Universidad Pompeu Fabra, actualmente dirigido por el rosarino Gustavo Deco.

TRAYECTORIA

Patricio Donnelly Kehoe obtuvo el título de bioingeniero de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner), donde fue docente durante cinco años en fisiología y biofísica, cargo para el que debió pedir una licencia por ser incompatible con la beca expedida por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conicet). Además, fue socio fundador de la empresa Gruponeuropsi, abocada al desarrollo de tecnologías para la atención de la salud, principalmente de evaluación neurocognitiva.

(El Ciudadano)