El Hombre de Porton

Mientras el jefe de la CIA John Brennan tomaba la decisión de desestimar el uso de los drones para atacar bases terroristas en Irak, Irán, Afganistán, la inteligencia inglesa profundizaba la investigación tecnológica para evitar bajas en los frentes de batalla mediante la utilización de un robot al que se le ha dado el nombre del Hombre de Porton.

El nombre de Porton –como homenaje a la ciudad donde fue creado el nuevo “chiche” militar con forma humana- será utilizado por el Ministerio de Defensa, a través del MI 16 –contrainteligencia inglesa-, para poner a prueba nuevos equipamientos para el Ejército, como lo son los trajes de protección contra ataques químicos y biológicos.

El costo del robot alcanza a 1,1 millones de libras y fue construido en el condado inglés de Wiktshire. El robot puede caminar, correr, sentarse, arrodillarse, mover la cabeza y simular los movimientos de un soldado al percibir un arma.

Posee el maniquí técnico que nos ocupa sensores en todo el cuerpo que permiten analizar las respuestas en tiempo real, con precisión, a lo que debe agregarse una cabeza extraíble para facilitar la colocación de los trajes y pulgares que se retiran para poner guantes y con tobillos que se flexionan.

El software permite programar diferentes movimientos para distintas situaciones que pueden generarse por computadoras, a lo que puede agregarse tecnología de sensores.

Mientras el desarrollo militar no se detiene en países que conforman el Tratado del Atlántico Norte (NATO), Argentina, como alternativa política precautoria debería aplicar una inversión que garantice una respuesta rápida ante conflictos de baja o mediana intensidad.

En el terreno de análisis explicitado, se puede comenzar por incrementa recursos para fortalecer la frontera de su territorio con un nuevo equipamiento militar convencional, acompañado de desarrollos robóticos de alta tecnología.

El Estado argentino debe poseer respuestas máximas en lapsos no superiores a 60 minutos, lo que garantizaría el congelamiento o la reducción a su mínima expresión las agresiones a nuestro territorio por parte de fuerzas convencionales.

Lo dicho implica la inversión creciente y ordenada de la creación y modernización de laboratorios de armas robóticas que ya comenzaron a ser utilizados por otras fuerzas armadas para reducir pérdidas humanas en el frente y evitar la muerte no deseada de civiles, cuyas consecuencias en la opinión pública son imprevisibles y difíciles de cauterizar comunicacionalmente.

Ventajas

Entre las ventajas que proporcionan los armamentos robóticos vale apuntar:

· Respuestas a ataques con armas biológicas o químicas sin bajas.

· Respuesta inmediata en las peores condiciones climáticas.

· Utilización en los robots de sensores para medir ángulos, balanceos de pesos según el terreno, capacidad para trepar, espiar y subir verticalmente.

· Podrían los robots hacer estudios biológicos, analizar pestes, obtener imágenes microscópicas, utilizar la fuerza molecular para caminar cabeza abajo y transitar sobre vidrio.

· Los androides militares que se utilizan actualmente poseen almohadillas adhesivas en sus patas para evitar problemas de gravedad. Además, no gastan energías y obviamente poseen más fuerza que los soldados comunes, haciéndolos ideales para marchas forzadas, a lo que se puede suma el desarrollo de laboratorios de inteligencia artificial.

· Pero no todos los usos se pueden dedicar a los conflictos bélicos, ya que en tiempo de paz, como “plus de eficiencia” las armas que nos ocupan pueden ser usadas para determinar zonas de riesgo de delitos por tráfico de drogas, ingreso ilegal de personas y contrabando, entre otros escenarios como podrían ser terremotos e inundaciones.

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Ricardo Marconi

Licenciado en Periodismo. Posgrado en Comunicación Política. rimar9900@hotmail.com